Cuando por fin bajó por la escala de aquel montón de hierro y salitre que la había llevado, presa de un oleaje infame e interminable, desde su tierra a la tierra del futuro y cuando, al fin, en aquella sofocante y transparente mañana de julio posó pie en el reino de María Lionza, sonrió.
El miedo dio paso a una hasta entonces desconocida determinación, a un coraje y una valentía que, a partir de aquel instante, jamás la abandonarían.
Las palmas se inclinaban por verla mejor, algunos flamboyanes susurraban misterios y hubo fuegos de color en toda las buganvillas.
Aquel calor de Caribe dulce acabó de convertirla en la mujer selva y frontera, en la hembra de irrenunciable convicción y valor, en la hermosa amiga y amante que Caracas conoció.
Y trabajo, y trabajo, y trabajo...
Y amor, y entrega.
Cuando regresó a su colorada tierra de folias, alisios y barcos que navegan sin sal, edificó su mundo en el abrazo de los suyos y, como hoy muy bien decía mi niña, convirtió su casa en el hogar de los míos.
Hay en Evelia un ventanal, un jardín centenario y un puzle al que, siempre, le falta la última pieza. Hay en ella una dignidad, una constancia y una verdad que ya quisiéramos muchos para nosotros.
Hoy ha terminado de castigar fotos y estatuillas de todos los santos a los que veneraba y no le hacían caso. Los ha puesto en el patio de las flores a pasar frío. El mismo frío que nos ha quebrado la espalda al saber que se ha vuelto a ir. De su casa. De la casa de las luces.
Hoy, en Caracas, las palmeras no cimbrean, los flamboyanes amarillan y las buganvillas, incrédulas, se abrazan a sus muros.
A quienes quiero, y a mi mismo, nos regaló todo lo bueno que una hermana, madre y amiga es capaz de enseñar, y jamás habrá gratitud suficiente en palabras, o letras como estas, para corresponder.
La tierra de las macetas está gris, los mirlos no brincan desde el mango, no corre el agua en los patios ni barre la escoba hojas caídas. Hay un puzle sin acabar frente a la cristalera y yo creo seguir oyéndola decir: "Don Carlos, a mi lo que me pasa es que, al final, siempre falta una pieza"
A nosotros, al final, siempre nos faltará Evelia.
